Ayuno intermitente y silicio: renovar tus células

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Buscar vivir mejor es a menudo buscar dar a nuestro cuerpo las condiciones adecuadas para renovarse. Dos prácticas reaparecen hoy en esta búsqueda: el ayuno intermitente y el aporte de silicio. No actúan en el mismo lugar, y es precisamente eso lo que las hace complementarias. Una ayuda al cuerpo a hacer limpieza, la otra sostiene la arquitectura que lo mantiene en pie. Esto es lo que dice la ciencia, sin atajos.

Laboratoire Géomer, ayuno intermitente y silicio orgánico

La autofagia: la gran limpieza interior

Nuestras células disponen de un sistema de mantenimiento natural llamado autofagia — literalmente «comerse a sí misma». Es el proceso mediante el cual la célula degrada y recicla sus componentes dañados: proteínas mal plegadas, orgánulos desgastados, residuos acumulados. El descubrimiento de los mecanismos de la autofagia le valió a Yoshinori Ohsumi el Premio Nobel de Medicina en 2016, lo que da una idea de su importancia para la biología del ser vivo.

Con la edad y una alimentación permanente, esta limpieza tiende a ralentizarse. Reactivarla es una de las palancas más estudiadas para apoyar el buen funcionamiento celular.

El ayuno intermitente, activador de esta limpieza

Aquí es donde entra en juego el ayuno. Al espaciar las comidas, la célula percibe una bajada de energía y pasa a modo «mantenimiento». El mecanismo está hoy bien descrito: el ayuno aumenta el nivel de NAD+, un cofactor celular, lo que activa una familia de enzimas llamadas sirtuinas (en particular SIRT1). Estas sirtuinas activan a su vez la autofagia. Se habla del eje AMPK–SIRT1–autofagia, una de las vías de longevidad más documentadas.

En la práctica, el protocolo más accesible es el 16:8: se concentran las comidas en una ventana de 8 horas y se deja al cuerpo 16 horas de descanso (por ejemplo, última comida a las 19h, primera comida al día siguiente hacia las 11h).

Público al que se dirige. El ayuno intermitente es una práctica de estilo de vida, no un tratamiento. No se recomienda a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, a personas diabéticas bajo tratamiento, en caso de antecedentes de trastorno de la conducta alimentaria, ni a niños o adolescentes. En caso de duda o patología, pide consejo a tu médico antes de empezar.

El silicio: sostener el armazón del cuerpo

Si el ayuno se encarga del reciclaje, el silicio, por su parte, participa en la estructura. El silicio es un componente del tejido conjuntivo: el cuerpo lo utiliza en los procesos de formación del colágeno y la elastina, esas fibras que dan a la piel su elasticidad y a los tejidos su firmeza. Ahora bien, las reservas de silicio de los tejidos más ricos — piel, arterias — disminuyen claramente con la edad.

Varios trabajos han estudiado el aporte de silicio en forma biodisponible. El estudio de referencia de Barel y cols. (2005) observó, en mujeres con piel fotodañada, el efecto de una toma oral de ácido ortosilícico sobre los parámetros de la piel, las uñas y el cabello. El silicio no es, por tanto, un «antiedad» en el sentido metabólico del término: actúa en un plano totalmente distinto, el de la arquitectura de los tejidos. Es precisamente por eso que complementa bien un enfoque de renovación celular.

Para profundizar en esta molécula y sus formas, nuestro dosier completo sobre el silicio orgánico detalla todo lo que necesitas saber. También puedes descubrir nuestro silicio bebible.

Dos palancas complementarias — no una fórmula mágica

¿Debemos concluir que ayuno + silicio «multiplican» sus efectos? Seamos honestos: ningún estudio ha probado esta combinación, y nadie puede afirmar una sinergia química entre ambos. Lo que sí es cierto es que actúan en dos vertientes distintas y no competidoras del mismo objetivo.

El ayuno hace la gran limpieza, el silicio aporta los materiales del armazón.

Limpiar por un lado, sostener la estructura por el otro. Es esta lógica de fondo — dar al cuerpo buenas condiciones en varios planos a la vez — lo que constituye su interés común, manteniéndose cada uno en su papel.

Cómo integrarlo de forma sencilla

No hace falta revolucionarlo todo. Basta con un enfoque progresivo: empezar por adelantar la cena y retrasar el desayuno para avanzar suavemente hacia una ventana de ayuno cómoda, escuchando al propio cuerpo; velar en paralelo por un aporte regular de silicio en forma biodisponible; y acompañar todo ello de una buena hidratación, un sueño de calidad y algo de movimiento. La regularidad prima siempre sobre la intensidad.

Preguntas frecuentes

¿Se puede practicar el ayuno intermitente y tomar silicio al mismo tiempo?

Sí. Actúan en dos planos distintos — el ayuno en la limpieza celular, el silicio en la estructura de los tejidos — y por tanto no entran en competencia. A tener en cuenta: beber agua y bebidas sin calorías (incluido un silicio bebible) no rompe la ventana de ayuno.

¿Qué protocolo de ayuno elegir para empezar?

El 16:8 es el más accesible. Se empieza con suavidad, retrasando progresivamente los horarios de las comidas, sin forzar. La comodidad y la regularidad cuentan más que la duración.

¿El silicio sustituye al colágeno?

No. El silicio no es colágeno: es un componente que el cuerpo utiliza en los procesos naturales de formación del tejido conjuntivo. Acompaña al terreno, no sustituye a ninguna proteína.

Alain Ledroit, CEO Laboratoire Geomer Alain Ledroit — CEO de Laboratoire Géomer, Maestro Reiki Usui, creador del ARK Quantique Process®.

Fuentes científicas

• Reffitt D.M. et al., Bone, 2003 — el ácido ortosilícico estimula la síntesis de colágeno tipo 1: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12633784
• Barel A. et al., Arch Dermatol Res, 2005 — ácido ortosilícico oral, piel/uñas/cabello: doi.org/10.1007/s00403-005-0584-6
• Morselli E. et al., Cell Death & Disease, 2010 — la restricción calórica induce la autofagia vía SIRT1: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21364612

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